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¿Qué es la creatividad?



El concepto de creatividad es un misterio que ha dejado perplejos a expertos de todos los campos, se ha revelado como un desafío al intentar definirla y evaluarla debido a su compleja naturaleza multidimensional. Así lo destacaron Batey, Furnham (2006), Runco (2004) y Batey (2012). Cuando Treffinger (2002) se zambulló en la vasta literatura, se encontró con una asombrosa diversidad de más de cien definiciones asociadas a esta noción.


A pesar de tener tantas opciones, la mayoría de los estudios tienden a escoger solo algunas, mientras que otros prefieren evitar entrar en detalles.

La creatividad es una palabra camaleónica, que se adapta a diferentes contextos. Investigadores y educadores la aplican en diversos aspectos, desde procesos cognitivos hasta rasgos personales y experiencias pasadas. Sin embargo, esta flexibilidad a veces lleva al uso indiscriminado de términos como "innovación", "invención", "imaginación", "talento", "superdotación" e "inteligencia" cuando se habla de creatividad.


Hablar de creatividad implica adentrarse en el proceso creativo en acción. Bassat (2014) destaca tres aspectos clave para que un proceso sea considerado creativo, y para ilustrarlo, nos muestra el caso del saltador de altura Dick Fosbury.


El primer aspecto implica hacer algo diferente. En las Olimpiadas de México 68, Fosbury desafió las convenciones al realizar sus saltos de espaldas, a diferencia del método común de ese entonces ("rodillo ventral" o "estilo tijera"). A pesar de las burlas y críticas iniciales, su convicción en su idea fue inquebrantable.


El segundo aspecto es que esa diferencia debe traducirse en una mejora. Fosbury no solo saltó de manera diferente, sino que también superó ampliamente los registros anteriores, alcanzando una altura de 2.24 metros y estableciendo un nuevo récord olímpico.


El tercer y último aspecto es que la creatividad se consolida cuando esa nueva forma de hacer las cosas se adopta como la norma. Aunque al principio muchos se opusieron a su técnica, con el tiempo, se reconoció su eficacia y se popularizó, convirtiéndose en la técnica estándar que todos los saltadores de altura adoptaron desde aquel momento.


La creatividad no solo es un proceso, sino que también está estrechamente vinculada a la personalidad del individuo. Numerosos estudios han asociado características como la atracción hacia la complejidad, la alta energía, la flexibilidad conductual, la intuición, la autoestima, la disposición a asumir riesgos, la perseverancia, la independencia y la tolerancia a la ambigüedad con la creatividad (Martindale, 1996; Barron y Harrington, 1981; Feist, 1998; Runco, 2004; Baer, 2010; Hunter, Abraham, Hunter, Goldberg, Eastwood, 2016). Sin embargo, tener estas características no garantiza la creatividad; también se necesita la motivación intrínseca para alcanzar logros creativos (James y Asmus, 2000).


Desde una perspectiva más individual, es importante considerar varios factores, como la herencia genética en intereses y aprendizaje, la motivación para adentrarse en un campo, el desarrollo de habilidades cognitivas, como el pensamiento divergente y la resolución de problemas, y el análisis de los rasgos de personalidad adecuados, como la apertura a nuevas experiencias y la capacidad para afrontar situaciones contradictorias.


En conclusión, la creatividad es un concepto complejo y desafiante, cuyo proceso y comprensión están íntimamente ligados a la personalidad y la motivación intrínseca del individuo. Explorar este universo creativo nos permite adentrarnos en una diversidad de perspectivas y enriquecer nuestra comprensión sobre la creatividad y su relevancia en diferentes ámbitos de la vida.


De acuerdo a Einstein, las ideas creativas no se originan en la lógica, sino que brotan de la imaginación y la intuición. La creatividad es la inteligencia divirtiendose.

Referencias bibliográficas:

  • González, G. (2019). Desarrollo y evolución de la creatividad.


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